La intolerancia a la fructosa es cada vez más común: analizamos dónde se encuentra. 

Una intolerancia muy extendida y que se conoce menos es la fructosa, que ahora empieza a diagnosticarse en hospitales . «El primer problema es que esta sustancia está en muchos productos, como frutas y verduras que son los pilares de la alimentación; y el segundo es que no hay tratamiento sustitutivo», explica la doctora, «y son dietas muy complicadas de llevar». En estos casos es recomendables saber qué alimentos tenemos que eliminar del todo y cuáles podemos tomar pero en poca cantidad. Por ejemplo deben evitarse la miel, las mermeladas, las galletas, y los bollos? y se recomienda no cocinar con cebolla que tiene un alto contenido de fructosa, y sí con cebollino. «Los síntomas son parecidos a los de la intolerancia a la lactosa y hasta hace un año se confundían, porque también da dolor de tripa, flatulencias, gases y diarrea. Ahora se hace un test muy sencillo para diagnosticarla», dice la doctora Sílvia Gómez Senent, especialista en Aparto Digestivo del Hospital Universitario La Paz de Madrid.
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